Los medios dominan el discurso público, y lo sabemos



   Recientemente han aflorado multitud de noticias sobre les jóvenes therian: personas que sienten una identificación y una conexión profunda con un animal que no es humane. Caretas, formas de moverse y performatividad de unos seres que se alejan de lo que es ser humano son las características que se asocian a esta forma de identificación que ha copado los medios y las redes sociales en los últimos días.

   Afortunadamente, muches han visto que la parodia y el escarnio a la que se somete a les therian tiene mucho más que ver con la ridiculización de colectivos vulnerables y la defensa de una tradicionalidad normativa y casposa que con la existencia real de personas que se sienten animales de cuatro patas.

   Y tampoco creo que haya nada malo en no sentirse humane; en un mundo como el que hemos generado, huir de la realidad es, a mi parecer, de las maneras más lógicas de sobrevivirlo. Es totalmente comprensible: la crudeza de la realidad que habitamos y la violencia de ser humane no debería ser algo que pudiéramos, como hacemos, vivir en comodidad y con conductas adaptativas aceptadas socialmente (quien no se haya drogado de alguna manera en algún momento de su vida para sobrevivir al día a día que tire la primera piedra).

   Sin embargo, parece que la realidad es que el fenómeno que se ha “viralizado” viene propiciado por noticias falsas, vídeos generados con inteligencia artificial y muchedumbres en busca de gente de la que reírse y a la que violentar, como han demostrado las diferentes concentraciones propuestas por redes sociales a las que han acudido pocas o ninguna persona therian, y sí muchas personas que, móviles en mano, ansiaban encontrar objetivos de los que burlarse, a quienes maltratar y situaciones grotescas que grabar con sus teléfonos para subir a las redes. Una nueva y, a la vez ya conocida, forma de seguir generando una otredad violenta para todes aquelles que no encajan en los parámetros de adaptabilidad social a los moldes normativos y acotados del binarismo hegemónico.

   Toda esta situación es el hervidero perfecto que la derecha, la ultraderecha y los discursos conservadores y tradicionalistas utilizan para menospreciar y ridiculizar realidades que forman parte de nuestro día a día y que tienen décadas de lucha a sus espaldas, además de siglos de existencia. No nos engañemos: la crítica a les therian esconde una crítica a las personas trans, a quien se atreve a salirse de los mandatos impuestos de lo que debemos ser, queramos o no, lo seamos o no, y supone una forma de mostrar cómo, según su parecer, hemos iniciado un camino de degeneración y desastre social que se llevará por delante los mejores valores tradicionales, los de verdad. 

   Como los supuestos okupas que brotan como setas en el campo, les migrantes que nos roban todo el trabajo y, a la vez, todas las ayudas sociales, y los lobos que dominan los montes arrasando con el ganado, les therian se están haciendo, supuestamente, con las calles y los colegios para pervertir a la infancia y destruir los valores tradicionales que tanto bien nos han traído. Nótese la ironía en todo esto que acabo de decir, y nótese también cómo estas acusaciones se aplican sin miramientos a cualquier colectivo vulnerabilizado que genere un cambio simbólico y visual en la realidad social que tanto le gusta al fascismo.

   Y es que algo que sabe hacer muy bien la derecha y los gobiernos totalitarios es utilizar los medios de comunicación en su beneficio; lo han hecho siempre (fue una de las estrategias de expasión del pensamiento nazi) y lo siguen haciendo, con la diferencia de que ahora hay unas redes sociales con un algoritmo y una IA entrenada específicamente para divulgar su ideología y para mostrar única y exclusivamente lo que a les fachas les interesa.

   Así, mediante la exacerbación y la burla de un grupo de gente que se siente mejor siendo no humane que humane, aprovechan el tirón y nos cuelan el discurso de que quien quiera cambiar algo de su identidad no está bien. Es decir, que ser otra cosa que no sea lo de siempre, lo hegemónico y normativo, lo impuesto, es una enfermedad y un peligro para mantener la sociedad, supuestamente pacífica y plagada de bienestar, que tanto les interesa conservar.

   El caso es que, de una manera o de otra, son los colectivos vulnerables los que sufren siempre los primeros ataques, y las heridas de siempre. Mediante convocatorias falsas ha salido a la calle todo un odio y un rechazo a quienes sienten de forma diferente, mostrándonos que todo eso es lo que nos espera, lo que nos quieren dar, que les encantaría violentarnos aún más de lo que ya hacen y colgar los vídeos en internet para echarse unas risas con ellos.

   A la vez, mientras todos los medios están ocupados mostrando una realidad que no existe en las calles, nos olvidamos de que no tenemos casas para vivir, de que la sanidad pública te mata (literalmente) de espera, de que la salud mental, aunque se habla mucho, se cuida poco, de los millones de familias que han pasado otro invierno más sin poder calentarse, de los abusos laborales que hay que soportar porque es la única forma de llevarse algo a la boca, de las guerras imperialistas que están diezmando pueblos y exterminando sociedades… Mientras los medios están ocupados hablando de les therian, han tumbado un paquete de medidas sociales que supone que eliminarán el bono social térmico para ayudar a pagar la calefacción, que la prohibición de subir precios para sacar rédito económico en casos de desastres naturales no va a existir, que la posibilidad de paralizar desahucios en situaciones extremas (a pesar de que todas lo son) no se va a establecer. Mientras nos hablaban de les therian ha pasado todo esto.

   Pero no nos preocupemos, eso no es importante, ni lo peligroso. Lo importante, quieren hacernos pensar, es que existen les therian. Lo peligroso son siempre les otres.


*Imagen obtenida de

https://www.izquierdadiario.es/Ideologia-dominante-discurso-publico-y-discurso-oculto

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