Pregunten, sí. Pregunten.
“Pregunten, sí. Pregunten a sus madres, mientras puedan. Y si ya no están o han perdido la memoria, pregunten a las personas que las conocieron y que un día también dejarán de estar. Pregunten, porque cada historia tiene un valor irremplazable”. Este fragmento es del libro de Belén Gopegui Ella pisó la luna. Ellas pisaron la luna , que estoy leyendo para el club del lectura al que pertenezco. La obra habla de la madre de la autora, y de cómo un relato de vida único y personal puede ser, a su vez, un relato general de muchísimas personas que, con sus diferencias, vivieron situaciones similares de obligaciones impuestas y cuidados entregados. Pero no escribo para hablar de este libro, ni siquiera del tema que trata; aunque podría ser muy interesante, no es el caso. El caso es que, con esta lectura, con este fragmento en concreto, me ha resonado muchísimo una idea que lleva dándome vueltas en la cabeza desde hace un rato, y es la imposibilidad que tenemos de percibir el interior...